
Publicado en El Pa铆s el 2 de febrero:
Me repito, lo s茅. Pero, 驴c贸mo no hacerlo, si los abusos tambi茅n se repiten? 脷ltimamente un buen pu帽ado de intelectuales, entre ellos gente a la que admiro, han firmado manifiestos en pro de los toros. Y hace un par de d铆as, El Mundo entrevist贸 al “eminente fil贸sofo franc茅s Francis Wolff” diciendo lo mismo.
No he le铆do a Wolff y no s茅 si es de verdad eminente; pero podr铆a ser la persona m谩s inteligente del mundo y a煤n as铆 sostener una sandez, porque la costumbre cultural ciega nuestros ojos. Por ejemplo, el grand铆simo Kant dec铆a que “el estudio laborioso y las arduas reflexiones destrozan los m茅ritos propios de una mujer”, bonita necedad dictada por el machismo de su 茅poca. Volviendo a lo taurino, Ortega y Gasset se opuso a la ley de 1928 que implant贸 el peto para los caballos de los picadores. Antes, los toros evisceraban a media docena de caballos todos los d铆as. Los pobres jacos caminaban pis谩ndose las tripas, escribi贸 Valle-Incl谩n; se las met铆an a pu帽ados, les cos铆an en vivo y los volv铆an a sacar. Pues bien, Ortega declar贸, indignado, que sin eso se acababa la fiesta. Y era un sabio en su tiempo.
Hoy, en cambio, la plaza entera vomitar铆a si viera algo as铆, porque por fortuna hemos superado el feroz nivel de violencia de 1928 (que culminar铆a poco despu茅s en la Guerra Civil). Soy hija de torero y s茅 que las cosas no son simples; como muchos matadores, mi padre adoraba a los animales, y yo fui una buena aficionada hasta que crec铆 por encima de mi ceguera cultural y pude ser consciente de la carnicer铆a.
Porque eso es crecer: esa sensibilidad va unida al desarrollo de la civilidad. Yo no pido que los toros se proh铆ban. S贸lo te digo: p谩rate y mira. Es lo que la gente est谩 haciendo, por otra parte. En 1978, en Espa帽a hab铆a un 45% de aficionados. En 2008, s贸lo un 28%; y entre los j贸venes, s贸lo un 19%. Esto se est谩 acabando. Por eso salen firmando manifiestos.