
Los parásitos internos, en forma adulta, suelen estar en el intestino y en forma larvaria -en lo que se convierte el huevo antes de ser adulto – también en el hÃgado, riñón y corazón. Llegan a nuestra mascota a través del entorno, si ingieren accidentalmente huevos o larvas o comiendo pájaros, roedores o vÃsceras crudas. Los sÃntomas que producen en nuestros pequeños amigos son muy variados, anemia, decamiento, vómitos, tos… pueden provocar daños muy diversos, desde lesiones en los tejidos, hasta obstrucción instestinal, provocando infecciones graves y muerte.
Afortunadamente, es fácil evitar que nuestras mascotas, perro o gato, tengan parásitos. Hay que desparasitarlos cada tres meses, con el producto que nos recomiende nuestro veterinario. Asà evitaremos que los parásitos hagan enfermar a nuestro amigo, y también que podamos contagiarnos accidentalmente.
Algo importante: si tenemos gato, aunque no salga de casa, puede tener también parásitos. Hay que desparasitarle igualmente.
LeÃdo en Bayer Health Care